Noche cerrada y lleva cayendo la de Dios todo el día. No es que tuviese pensado salir ahora a darme una vuelta (y menos con el vientecito que hace), pero me he enterado esta mañana de que la lluvia de aquí es... ¡ácida! Parece como si fuese algo sacado de los Simpson, pero no lo es. Desde que el tsunami del año pasado de Fukushima en Japón, todavía queda mucha radiación así que la lluvia que viene a Corea está contaminada. No es nada grave, pero si no quieres que te pase nada, mejor lleva el paraguas.
Lo que si es grave es salir de clase, ver que está lloviendo, te comenten justo en ese momento lo de lluvia ácida y recuerdes que el paraguas está en la habitación. Ou, yeah.
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lunes, 2 de abril de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Claro, eso lo explica
Pensaba hacer una entrada explicatoria sobre cómo me encontré lo que veis en la foto. Pero he pensado que lo mejor sea que juzguéis vosotros mismos:

Sí. Una máquina esprendedora de... ¡libros! Tengo que admitir que me rompió todos los esquemas. Yo sabía de la existencia de máquinas como esa de las clásicas que conocemos (de esas que se tragan el dinero y que no te dan la bolsita de frutos secos de turno). En Japón las hay que ofrecen ropa interior femenina usada (quiero ver a alguien pagando por eso). Incluso de máquinas que dan oro (esas están en los países árabes), pero en mi vida me habría imaginado una máquina que da libros. Están en la mayoría de paradas del metro de Seúl. Pero no es el detalle de que pongan una máquina que da libros, sino lo que ofertan: libros de matemáticas, de escritura, ciencias y demás asignaturas que nunca se me han dado bien en el colegio. Por razones como éstas uno se explica por qué nos sacan tantos años de desarrollo de ventaja.
Sí. Una máquina esprendedora de... ¡libros! Tengo que admitir que me rompió todos los esquemas. Yo sabía de la existencia de máquinas como esa de las clásicas que conocemos (de esas que se tragan el dinero y que no te dan la bolsita de frutos secos de turno). En Japón las hay que ofrecen ropa interior femenina usada (quiero ver a alguien pagando por eso). Incluso de máquinas que dan oro (esas están en los países árabes), pero en mi vida me habría imaginado una máquina que da libros. Están en la mayoría de paradas del metro de Seúl. Pero no es el detalle de que pongan una máquina que da libros, sino lo que ofertan: libros de matemáticas, de escritura, ciencias y demás asignaturas que nunca se me han dado bien en el colegio. Por razones como éstas uno se explica por qué nos sacan tantos años de desarrollo de ventaja.
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