Contento de haber acabado con el infierno burocrático decido buscar algún sitio para tomar café. Después de un agobiante papeleo siempre gusta ir a un sitio tranquilo para disfrutar de un café. Adoro el café. Ya sea con los amigos, con un libro o, incluso, en frente de una pantalla de ordenador mientras hablas con los amigos que están lejos. Lo aconsejo. Es una actividad la mar de saludable. A partir de esas premisas decido ponerme a buscar un café. Salgo de la calle de la embajada y tras hacer una parada obligatoria en la tienda oficial de Harley Davidson (es inevitable parar y mirar), me meto de lleno en el barrio típico coreano. Ya os podéis imaginar como son las calles de aquí. Con su caótico cableado entre los postes. Edificios residenciales bajitos. Calles estrechas y sí, un mogollón de coches. En el momento que iba a hacer la foto no había nadie, pero fue ponerme y aparecer todos los coches que aparecen en la imagen. Palabra.
Aun así no me dejé amedrentar por tanto tráfico (soy un valiente) y subí la calle buscando mi merecido café. Y finalmente, lo encontré:
Vale, sí. Es cierto que a simple vista no tiene ninguna atracción. De hecho te invita a no entrar, pero yo insisto con mi café. Y fruto de mi cabezonería descubrí un sitio que realmente mola:
Mola, ¿verdad? El nombre de la cafetería es Magnolia. Parece que es una simple cafetería metida en una pequeña habitación. La particularidad que tiene este café es que también las hace de estudio de diseño. Lo sé porque he encontrado su propia página web (en coreano, eso sí: www.magnoliacafe.co.kr ). Y está currado el sitio. Me recuerda un poco a las típicas tiendas de Suecia con el suelo de madera y con motivos que recuerdan a la naturaleza (los que han estado allí me entenderán a la perfección) y todo dentro de una pequeñísima habitación.
Y el café, ¿qué decir del café? Tampoco me las doy de experto con los cafés, pero desde que he venido es de lo mejor que he tomado por aquí. Y más bien sabe cuando me lo merezco. Me siento como Michel:
Para mí que te has metido en casa de unos coreanos y, como son gente amable, te han servido un café.
ResponderEliminarMuy curioso el sitio.
Eso mismo estaba yo pensando... Falta la abuela haciendo croché.
ResponderEliminarFuera coñas, es una cafetería bastante singular. Y, si encima el café estaba bueno, mejor que mejor.
P.D. Siempre me ha hecho gracia de Corea y Japón que tengan todo el cableado al aire. Da una imagen de antiguo, aunque es bastante más práctico a la hora de cambiarlo.